lunes, 23 de abril de 2012

empresa NORMAN VILALTA

-->
 Norman Vilalta se ha convertido, a través de su trabajo en su taller barcelonés, en un reconocido y respetado artista del calzado. Concibe piezas de artesanía que aúnan la arquitectura, el diseño y el arte.

Se considera a sí mismo como un artesano zapatero. Sus técnicas de construcción, sus materiales – algunos, como el hilo de coser, preparados a mano - y la creación de sus modelos, parecen nacer más de una escuela renacentista que de un taller del siglo XXI.

En la esencia misma de su trabajo se nota la gran influencia de su paso por Florencia, donde se perfeccionó como zapatero. Vilalta no solo diseña zapatos sino que con sus manos es capaz de moldear las hormas de madera como si fueran esculturas

El desarrollo estético de sus piezas se basa en la maestría técnica y constructiva y en la devoción por el oficio mismo. Sin embargo, Vilalta es mucho más que un zapatero artesanal: se desvive por lo exclusivo, lo hecho a mano y lo irrepetible, siempre bajo el que ha sido su lema durante todos estos años: buscar hacer hoy lo que no parece viable.
Norman nació en 1971 en Puerto Madryn, un pequeño pueblo perdido en la inmensidad de la Patagonia argentina. Su vocación por las artes surgió a muy temprana edad. Desde pequeño se dedicó a la pintura y la escultura. Sin embargo, no descubriría su pasión por los zapatos hasta mucho tiempo después.

A los 28 años, tras una exitosa carrera universitaria y más de cinco años practicando la abogacía en un reconocido bufete de Buenos Aires, finalmente descubre su actual vocación gracias a un fortuito encuentro con unos zapateros de la casa Correa Bottier (la mejor zapatería artesanal argentina). Allí comienza a trabajar de aprendiz durante los fines de semana.

En 2001 deja todo y se muda a Florencia, donde completa su formación como zapatero artesanal bajo la tutela de Stefano Bemer, un consagrado maestro zapatero florentino. Es entonces cuando decide tener su propio taller y crear su propia marca.

Entrado el año 2004, con poco más que su pasión y confianza en sí mismo, Vilalta llega a Barcelona, la tierra de su abuelo. Es allí donde halla el escenario ideal para satisfacer su espíritu emprendedor y creativo. Al poco tiempo, abre su propio taller: Norman Vilalta – Bespoke en la calle Enric Granados 5. A partir de entonces, su pequeño espacio es visitado por clientes de todo el mundo en busca de lo exclusivo.

Sus diseños se caracterizan por formas que conjugan lo clásico con lo moderno,  por la innovación constante en la aplicación de técnicas y el uso de materiales y, principalmente,  por la personalización de cada una de las piezas que crea.
Entrado el año 2004, con poco más que su pasión y confianza en sí mismo, Vilalta llega a Barcelona, la tierra de su abuelo. Es allí donde halla el escenario ideal para satisfacer su espíritu emprendedor y creativo. Al poco tiempo, abre su propio taller: Norman Vilalta – Bespoke en la calle Enric Granados 5. A partir de entonces, su pequeño espacio es visitado por clientes de todo el mundo en busca de lo exclusivo.

Sus diseños se caracterizan por formas que conjugan lo clásico con lo moderno,  por la innovación constante en la aplicación de técnicas y el uso de materiales y, principalmente,  por la personalización de cada una de las piezas que crea.


No hay comentarios:

Publicar un comentario