jueves, 26 de mayo de 2016

empresa eferro

http://elenaferro.com

Elena Ferro es la tercera generación de su familia de zuequeros. Gracias a la combinación de la marroquinería con la elaboración  de zuecos, Elena y su familia, que trabajan bajo la marca eferro pueden mantener vivo un oficio tradicional en la actualidad en existinción, haciendo de él un modo de vida.

Para ello, cambian el uso tradicional de una pieza creada para cubrir una necesidad básica convirtiéndola en una pieza adaptada a las tendencias de moda actuales. A partir de madera de aliso, cuero de potro y vaca curtido vegetal y engrasado y cromo encerado, clavos, caucho reciclado, grapas...

Crean una nueva línea de zuecos hechos con colores atrevidos y diseños en sintonía con las tendencias de moda, inspirada en la naturaleza y los animales, como los zuecos "vuela mariquita vuela" que fueron galardonados con el Premio Artesanía Contemporánea Antón Fraguas, donde el jurado premió la visión contemporánea, refrescante y sin complejos, demostrando que la tradición y la modernidad son perfectamente compatibles. Su principal seña de identidad es el diseño.

El taller Eferro de Merza (Cruces) fabrica 4.000 pares de zuecos al año. Taconean sobre todo en Galicia, pero también en el País Vasco, Barcelona, Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda.



A fuerza de arriesgar y de insistir, la diseñadora Elena Ferro ha conseguido rescatar los zuecos tradicionales del fango y elevarlos a la pasarela. Sin embargo, hay una revolución que Elena Ferro considera más importante que el diseño: la base de madera. «O deseño é importante, porque entra polos ollos, pero o máis importante é que a base estea ben. Se non che son cómodos os zocos, por moi bonitos que sexan non volves mercar outro par», explica.



Para asegurar la comodidad, el taller Eferro ha invertido muchas horas en investigación y ha acabado patentando una base de madera que, manteniéndose fiel a la tradición, «dá un mellor andar» a los usuarios contemporáneos. «Antes cos zocos pisábase sempre en brando: lama, herba, chan... Agora pisamos case sempre en duro, sexa cemento, asfalto ou baldosa», explica Elena Ferro. «Por iso agora se necesita unha forma máis estilizada e cunha inclinación maior, para que os zocos non tiren do talón», comenta. «O calzado non pode ser só deseño. Estamos todo o día encima dos pés e é moi importante estar cómodo», explica.



Pero los productos Eferro no son solo fruto de la investigación. Innovación y tradición están al 50 % en cada par de zuecos. No en vano el taller cumple un siglo este año. Lo inauguró en 1915 el abuelo de Elena, Perfecto Ferro. Aprendió el oficio en Pazos (Silleda), fabricando zuecos a medida y recorriendo la zona casa por casa. En 1936 empezó la casa familiar de Merza, donde más tarde abrió el taller que aún hoy se mantiene. Se ganó la vida vendiendo zuecos en las ferias. Así pudo criar a sus cuatro hijos. Dos de ellos -Agripina y Alfonso, tía y padre de Elena Ferro, respectivamente- siguieron con el negocio. A ellos les tocaron peores tiempos para los zoqueiros. A finales de los 70 en la zona dejaron de usarse los zuecos. Se asociaban al trabajo en el campo y al atraso. La mayoría de los zoqueiros desaparecieron.


El taller de Ferro sobrevivió al empezar a compaginar la fabricación de zuecos con la marroquinería. A Elena siempre le tiró el oficio. De pequeña se pasó muchas horas observando en el taller, de jovencita empezó a hacer pulseras y finalmente hizo del oficio su profesión, dando un giro al mundo de los zuecos y consiguiendo desplazarlos de los comentarios despectivos a las páginas de las revistas de moda. Todo sin perder la esencia. Los zuecos Eferro, tengan diseño clásico o estampado de leopardo, siguen siendo lo que eran: un calzado caliente que protege del agua.

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